Nuestra Historia
Un viaje nacido del amor, la memoria y el deseo de mantener vivas las historias.
Nuestro viaje emprendedor comenzó en 2017, cuando Mirela y Mihai, dos emprendedores rumanos con experiencia en Economía y Tecnología de la Información, abrieron su primer pequeño taller en Roșiori de Vede, una ciudad en el sur de Rumania. De esos primeros comienzos surgió la visión que más tarde se convirtió en Lifemory — nacida de una necesidad personal de mantener viva la memoria de nuestros abuelos de una manera moderna y significativa.
Lo que comenzó como un proyecto sincero pronto evolucionó en una empresa dedicada con un propósito claro — ayudar a las familias a preservar y compartir sus recuerdos más preciados. Cada placa que creamos lleva no solo tecnología, sino también una historia de amor, recuerdo y respeto.
Desde el principio, la transparencia y la confianza han estado en el corazón de nuestro trabajo. Todos los datos se almacenan de manera segura en dos ubicaciones en la nube independientes, servidos a través de una CDN confiable y respaldados semanalmente en discos duros físicos en nuestra sede. Como una capa adicional de seguridad, cada cliente recibe automáticamente una copia por correo electrónico de su página conmemorativa, asegurando que los recuerdos permanezcan protegidos para las generaciones futuras.
Hoy, Lifemory ya no es solo una plataforma — es una suave promesa de que ninguna historia será olvidada. Cada voz, cada recuerdo, cada momento precioso encuentra un lugar donde puede seguir viviendo. Es prueba de que incluso desde un pequeño pueblo en Rumania, podemos llegar a todo el mundo, conectando familias, historias y legados a través de la innovación, el cuidado y la genuina compasión.

Nuestra Misión
Proteger los recuerdos con dignidad, ofreciendo a cada familia un puente entre el pasado y el futuro.
Nuestros Valores
Empatía, innovación y responsabilidad — cada proyecto se construye sobre la conexión humana y la tecnología segura.
Nuestra Visión
Un mundo donde cada historia pueda ser recordada y compartida, sin importar dónde estés o cuánto tiempo haya pasado.